No es ayuda, es responsabilidad
agosto 11, 2025Liliana Rivera / Sin Filtros
A muchas mujeres se les aplaude por ser «súper poderosas” o “heroínas del hogar”. La realidad es menos glamorosa: están agotadas, hartas y cargando una doble jornada que no pidieron.
Trabajan como profesionistas, cumplen con metas y horarios, pero al llegar a casa empieza la otra mitad de su día: preparar comidas, ayudar con tareas, asistir a juntas escolares, llevar a hijos al médico, lavar, limpiar, planear. No hay pausa. No hay descanso. Y, en la mayoría de los casos, no hay un hombre asumiendo en la misma igualdad su parte de responsabilidad.
El problema no es que las mujeres puedan —porque sí, pueden—, el problema es cultural, así se les educó, que son cosas de mujeres y, tienen que hacerlo solas. Y esa soledad en la carga se disfraza de virtud con frases como “tú puedes con todo”, cuando en realidad es una injusticia normalizada.
La consecuencia es clara: mujeres con salud física y emocional deteriorada, con menos tiempo para sí mismas, con un estrés constante que merma su calidad de vida. Pero mientras ellas se enferman de cansancio, muchos hombres siguen creyendo que “ayudar” en casa es suficiente.
No es ayuda. Es corresponsabilidad.
La crianza, la limpieza, la gestión del hogar y el cuidado de los hijos no son un favor que se concede: son parte de la vida diaria de todos los que habitan ese hogar.
La verdadera igualdad empieza cuando las tareas del hogar y los cuidados se reparten, no cuando se aplaude a una mujer por aguantar hasta el límite.
Dejen de llamarlas “súper mujeres”. Empiecen a llamarlas por lo que son: mujeres que merecen descanso, apoyo salud y un equipo (familia) que sea eso… equipo.


