El monstruo que llevamos dentro
noviembre 10, 2025Pocas obras literarias han dejado una huella tan profunda en la cultura moderna como Frankenstein o el moderno Prometeo, publicada por Mary Shelley en 1818

GRECAS Y LETRAS
Por Carmen Saucedo
ENFOQUEX mx
10 DE NOVIEMBRE 2025
Pocas obras literarias han dejado una huella tan profunda en la cultura moderna como Frankenstein o el moderno Prometeo, publicada por Mary Shelley en 1818. Lo que comenzó como un simple desafío entre amigos —escribir una historia de terror durante una tormenta— terminó convirtiéndose en una de las reflexiones más poderosas sobre la condición humana, la ciencia y la soledad.
Más de dos siglos después, la figura del monstruo creado por el doctor Victor Frankenstein sigue viva. Su impacto ha trascendido las páginas del libro para tomar forma en el teatro, el cine, la televisión, la pintura, el cómic y la música. Desde las películas clásicas de los años treinta con Boris Karloff hasta las reinterpretaciones contemporáneas, Frankenstein ha servido como espejo de cada época y sus temores: el avance de la tecnología, la ética científica, la marginación y la necesidad de pertenecer.
Pero más allá de sus múltiples versiones, la vigencia de la obra radica en su pregunta central: ¿quién es realmente el monstruo? Shelley no solo inventó una historia de horror, sino una metáfora sobre el hombre moderno, capaz de crear vida, pero también de abandonarla. Su criatura no asusta por su apariencia, sino por lo que revela: el miedo humano a la diferencia, al rechazo y a las consecuencias de nuestros propios actos.
La literatura, como demuestra Frankenstein, no vive encerrada en los libros. Es el punto de partida de un diálogo constante con las demás artes. En el teatro, su voz adquiere cuerpo y dramatismo; en el cine, su imagen se multiplica con cada reinterpretación; en la música, su tragedia se convierte en melodía, en eco, en pregunta.
Shelley escribió su historia en una noche de tormenta, pero esa tempestad aún resuena en la cultura y en nosotros mismos. Su criatura, hecha de fragmentos humanos, sigue recordándonos que todos llevamos dentro una parte monstruosa, una parte que busca ser reconocida, comprendida, perdonada.
Tal vez por eso seguimos leyendo su historia: porque en el fondo, cada uno de nosotros quiere escuchar, aunque sea una vez, que no somos un error.


